Me pareció muy interesante un artículo que leí en la internet, porque habla acerca de cómo en México la mujer tuvo que luchar por el derecho a votar y a ser “tomada en cuenta”, aunque en realidad se puede decir que en muchos aspectos el papel de la mujer, en nuestro país, aun no es tomado por igual ante el de los hombres, porque este es cuna del machismo y sumisión por parte de las mujeres, siendo ellas (en la mayoría de las veces) las precursoras y generadoras de ello.
Pero en fin el tema que me parece interesante es el derecho a votar ganado a base de diferentes esfuerzos. Bien en el texto que leí se hace referencia del desarrollo histórico sobre el movimiento sufragista que en términos universales se refiere un movimiento por la igualdad en la participación política, por el poder decidir sobre nuestras vidas, además, por el poder ser elegidas para estar en cargos de representación pública. La autora menciono que en la actualidad las mujeres en nuestro país podemos “votar” gracias a la batalla por el sufragio femenino ganada hace 49 años, pues anteriormente los derechos ciudadanos sólo contemplaban a los “hombres”. Sin embargo pocas (por no decir nadie) conocemos el origen de la lucha para conseguir el voto de las mujeres y muchas menos sabemos que el voto de las mujeres es un ejercicio pleno de ciudadanía. Tiene razón al criticar que los cargos públicos han estado ocupados por hombres casi en su totalidad, marginándonos a las mujeres a no ocupar esos puestos.
Aún cuando se han conseguido importantes avances relativos a la equidad de género en la participación política, estos no han sido suficientes. Por ejemplo, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en su Artículo 22 Transitorio establece que:
· Los partidos políticos nacionales consideran en sus estatutos que las candidaturas por ambos principios a diputados y senadores no excedan del 70 por ciento por un mismo género. Asimismo promoverán la mayor participación política de las mujeres.
La violación al Código Federal es evidente, pero el ánimo y capacidad de las mujeres que invitan a otras mujeres a participar en procesos democráticos es inagotable.
Algo interesante es que en las elecciones del 2 de julio del 2000, las mujeres participaron en un 48 por ciento frente a un 52 por ciento por parte de los hombres. Lamentablemente esto no corresponde a los cargos de representación política que detentan las mujeres. Bajo esta situación el Instituto de las Mujeres del D.F. a través de sus Unidades delegacionales a instrumentado acciones con el fin de informar, sensibilizar y formar a ciudadanas plenas, es decir, proporcionarles a las mujeres las herramientas necesarias para que no sólo ejerzan sus derechos políticos y ciudadanos, sino también sus derechos sexuales y reproductivos, en general; sus derechos humanos.
Pero en fin el tema que me parece interesante es el derecho a votar ganado a base de diferentes esfuerzos. Bien en el texto que leí se hace referencia del desarrollo histórico sobre el movimiento sufragista que en términos universales se refiere un movimiento por la igualdad en la participación política, por el poder decidir sobre nuestras vidas, además, por el poder ser elegidas para estar en cargos de representación pública. La autora menciono que en la actualidad las mujeres en nuestro país podemos “votar” gracias a la batalla por el sufragio femenino ganada hace 49 años, pues anteriormente los derechos ciudadanos sólo contemplaban a los “hombres”. Sin embargo pocas (por no decir nadie) conocemos el origen de la lucha para conseguir el voto de las mujeres y muchas menos sabemos que el voto de las mujeres es un ejercicio pleno de ciudadanía. Tiene razón al criticar que los cargos públicos han estado ocupados por hombres casi en su totalidad, marginándonos a las mujeres a no ocupar esos puestos.
Aún cuando se han conseguido importantes avances relativos a la equidad de género en la participación política, estos no han sido suficientes. Por ejemplo, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en su Artículo 22 Transitorio establece que:
· Los partidos políticos nacionales consideran en sus estatutos que las candidaturas por ambos principios a diputados y senadores no excedan del 70 por ciento por un mismo género. Asimismo promoverán la mayor participación política de las mujeres.
La violación al Código Federal es evidente, pero el ánimo y capacidad de las mujeres que invitan a otras mujeres a participar en procesos democráticos es inagotable.
Algo interesante es que en las elecciones del 2 de julio del 2000, las mujeres participaron en un 48 por ciento frente a un 52 por ciento por parte de los hombres. Lamentablemente esto no corresponde a los cargos de representación política que detentan las mujeres. Bajo esta situación el Instituto de las Mujeres del D.F. a través de sus Unidades delegacionales a instrumentado acciones con el fin de informar, sensibilizar y formar a ciudadanas plenas, es decir, proporcionarles a las mujeres las herramientas necesarias para que no sólo ejerzan sus derechos políticos y ciudadanos, sino también sus derechos sexuales y reproductivos, en general; sus derechos humanos.
ANTECEDENTES
En México, durante la segunda mitad de los años treinta (1935-1936), la lucha de las mujeres del Partido Oficial, militantes o cercanas al Partido Comunista encaminaron sus demandas de clase y reivindicaciones de género. El movimiento de mujeres logró un espectacular crecimiento, llegándose a estimar que en el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDN) se agrupaban más 50 mil mujeres. Este Frente logró tener una estructura orgánica, lo que le valió para poder vincularse con el movimiento de masas de la época y así poder elevar sus demandas, además de que lograron crear el Consejo Nacional del Sufragio Femenino y la realización del Primer Congreso Nacional de Mujeres en enero y marzo del 36. A partir de 1937, el movimiento tiende a centrar sus actividades en torno a la demanda del sufragio femenino.
En los años subsiguientes, el movimiento de mujeres, profundizó en ciertas áreas del trabajo popular como la creación del Departamento Autónomo de la Mujer en la Confederación Campesina Mexicana (CCM); luchó por el cumplimiento de la Ley Federal del Trabajo y la sindicalización de las obreras y empleadas del gobierno, así como por la instalación de salas de asistencia infantil anexas a los mercados.
La búsqueda de la ciudadanía de las mujeres significó batirse en un ámbito nuevo de lucha que implicaba profundizar y afinar las alianzas con sectores y grupos dominantes en el ámbito nacional. Esto repercutió en un cierto detrimento de la organización amplia del movimiento de mujeres, sin embargo lo anterior se compensó con la actividad febril que desencadenó la demanda del voto, lo que le permitió al movimiento mejorar y fortalecer su presencia ante las instancias gubernamentales.
La posibilidad de otorgar el voto restrictivo a la mujer provocó una ardua y compleja discusión entre los juristas del país, la polémica en torno a las modificaciones de los Artículos 34 y 35 constitucionales provocaron una exhaustiva revisión del Diario de los Debates del Congreso Constituyente de 1917 y una rectificación y declaración de la Asociación de Constituyentes. A partir de la propuesta de conceder el voto con restricciones, la discusión se torna aún más confusa. Esto lo demuestra la propuesta del Frente Socialista de Abogados que sostenían que: se concede el voto femenino única y exclusivamente a las mujeres revolucionarias y en general a las mujeres trabajadoras; sostenía que era una posición de acuerdo a la doctrina marxista de su programa. A este ambiente confuso de discusión contribuían las posiciones de las mujeres conservadoras.
La iniciativa de Reforma al Artículo 34 constitucional fue presentada a las Cámaras el 19 de noviembre de 1937 y aceptada por éstas el 21 de diciembre del mismo año, pero no fue hasta julio de 1938 que la Reforma se aprobó y hasta septiembre de ese año, se ratificó por la mayoría de los Estados.
PLANTEAMIENTO FILOSÓFICO DEL SUFRAGIO FEMENINO EN MÉXICO
En la lucha de las mujeres, la autora señala tres situaciones.
Uno es que a finales del siglo XIX en la organización y participación de las mujeres en los foros feministas, se demandaron derechos ciudadanos como el voto femenino (1953).
El segundo se dio en las luchas del movimiento feminista de los años setentas. Partiendo del reconocimiento del avance teórico que significó la construcción del concepto de género como categoría de análisis, explicando los mecanismos de la opresión y abre la posibilidad de superarlos; y en la práctica, combatiendo en forma concreta, real, auténtica, viva, por lograr la democracia, entendida como la igualdad de los géneros, conservando la diferencia sexual. Entendiendo igualdad como la superación de la dominación de un género sobre otro, eliminando la capacidad de un género de censurar y prohibir, rechazar, delimitar y levantar barreras. Es un momento en que se alcanza una nueva etapa en la reflexión y en la acción feminista; en donde las mujeres nos asumimos como un sujeto social que se construye como su propio objeto de estudio: el género, y que reconstruye su identidad y su práctica.
La Dra. Graciela Hierro identifica, en las luchas feministas de México y América Latina un interés común de las mujeres que es la lucha contra el poder patriarcal en lo que concierne a la posesión y disposición de nuestro cuerpo y sus productos; de nuestro trabajo, nuestra creatividad y nuestro ocio y también y especialmente de nuestro placer.
Y en esta lucha contra el patriarcado las mujeres somos cómplices, porque sólo entre individuales pueden darse pactos de poder que garanticen la democracia. Explica que como somos las iguales, las que no se distinguen unas de otras, sólo alcanzamos una complicidad que resulta precaria para la democracia.
Asegura que la democracia del género sólo se da con la base en la conciencia feminista que supere las relaciones de complicidad (regla de la maternidad: patrón negativo madre e hija). Por otro lado, dice que para la relación que potencializa a los grupos de mujeres sigue el modelo democrático pacto entre iguales que permite la decisión y formación de liderazgos femeninos (regla de maternal idad: las mujeres reconocen entre sí el valor de otras mujeres en la lucha feminista; jerarquía que da origen a la genealogía feminista que permiten el pacto entre mujeres).
El tercer momento, se ubica en los años noventas en los avances y logros, en la participación de las mujeres en nuevas causas y movimientos como por ejemplo el que está en contra de la violencia hacia las mujeres, las trabajadoras de la costura, el desarrollo humano sostenible, entre otros.
Además existe un crecimiento en el movimiento de las mujeres, no sólo en cantidad, sino en capacidad, por mencionar: la creación de redes, alianzas, pactos por medio del diálogo. Todo esto genera una nueva forma de vivir (para algunas), se reconoce la pluralidad, la tolerancia y el respeto en sus relaciones. Con esto se logra integrar una sola Agenda Nacional de Mujeres.
Como se puede notar, la lucha por el reconocimiento del derecho a voto de la mujer y de ser escuchada y tomada en cuenta debe seguir en pie, pues no es del todo reconocida ni aceptada, porque en este país puede decirse que aunque se haya luchado un a favor de la mujer y sus derechos, hay zonas de nuestro país, estado, región, en que la mujer no tiene voz, voto, dignidad, derecho, en donde es vendida, cambiada, por unos cuantos pesos u objetos como si fuera un producto, simplemente una cosa, que no piensa, no razona, no siente.
Aun tengo muy presente el comentario de alguien, y realmente me avergüenza recordarlo, pero en fin; en las noticias se hablaba de un personaje que quería jugar para presidente de un país, y resulta que este personaje era mujer…..las criticas no se hicieron esperar por parte de los medios, de los partidos políticos tanto de ella como los opositores, entonces escuche que dijo un persona que se encontraba a lado mío: - pero si a esa vieja su marido la madrea, seguro que si gana el que va a llevar al país va hacer el esposo y no ella- bueno independientemente si le pegaban o no me sorprendió el concepto que se tiene de la mujer, de que es ella la golpeada, mandada e insultada; que puede ser realidad de muchas mujeres en nuestro país, pero ¿por qué? Yo lo único que sé es que la mujer misma llega a ser parte creadora de esto, pues parte de nuestra idiosincrasia, de nuestro contexto….
Alumna: Argentina Yolanda Orozco Bernardino

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