sábado, 21 de noviembre de 2009

LA FEMINIZACIÓN DE LA ENSEÑANZA

Alumna: Argentina Yolanda Orozco Bernardino
Acerca de la lectura sinceramente llamo mucho mi atención este aspecto, “La feminización de la enseñanza”, imaginándome al instante que hablaría sobre el reconocimiento de que tanto el hombre como la mujer tienen capacidades propias para enseñar, para ser parte de la docencia. Pero al realizar la lectura caí en la realidad que se vive hasta cierto punto en la actualidad.
Para empezar he de decir que si las mujeres entraron en el terreno de la enseñanza fueron por ciertos motivos entre los cuales puedo mencionar:

· Por el hecho de que se vino (en el E.U.A. de mitad del siglo XIX) una ola de industrialización en el país, provocando en los hombres más ambición por un puesto mejor que el de ser un “simple maestro”, abandonando de esta manera esa ocupación y dejando un problema al gobierno, el cual lo soluciono abriéndole las puertas a la mujer en el ámbito educacional.

· Otro motivo se atribuye a las ordenes culturales de esa época, que de igual manera provocaron que se considerara el ingreso de la mujer en las escuelas primarias, por el hecho de que ya el gobierno había visto como una necesidad el rescate de los valores que se adquieren en la familia sobre todo en las mujeres a quienes veía como guardianas morales y salvadoras espirituales de una sociedad corrupta e irreligiosa. Entonces esto propulsaba a que las mujeres se encontraran dentro del salón de clases frente a un grupo porque se les veía como madres sustitutas, pues la familia y la escuela son instituciones educativas y solo con la mujer como docente se promovería nuevamente en la sociedad (a través de las generaciones en crecimiento) lo moral y espiritual.

· En cuanto a los estados, estos también influyeron a sobre manera en la presencia de las mujeres en la escuela primaria, pues de alguna forma forzaron a las comunidades a que se hicieran cargo de la propagación de la educación en sus territorios, así como el alargamiento del año escolar, debido a la inmigración y crecimiento masivos que aumento el número de aspirantes a ser alumnos, es decir mayor demanda de educación. Esto trajo consigo el problema de que las comunidades tendrían que ingeniárselas para la obtención del recurso para pagar a los maestros en este aumento de instituciones educativas y del año escolar, pero es allí en donde entro el papel de la mujer, a la cual al ser válida su presencia en la escuela, se le pagó menos de lo que un maestro ganaba (por ser hombre) y hasta trabajó más del tiempo estipulado en un principio, pues como se menciono en líneas anteriores, el año escolar aumentó, por lo que se pensó que con el sueldo que ganaba un maestro se podía pagar a dos mujeres y de esta manera ir aumentando el número de plazas.

Pero ante estas irregularidades y en cierta manera dudas y desvalorización del trabajo de la mujer como docente, ¿qué hicieron las mujeres?, sorprendentemente aceptaron sin dudarlo este trabajo, e incluso hubo tanta demanda por parte de ellas por obtener el puesto que se llevó a cabo especies de reclutamiento y selección de candidatas, es decir competencias por alcanzar el puesto de maestras. Esta reacción no es para sorprenderse pues he de mencionar que en aquella época la mujer tenía pocas oportunidades de progreso o superación personal, pues no salía de ser ama de casa o servidumbre domestica, confeccionista de ropa, cocina o bien la prostitución, por lo que el papel de maestra era una de las más grandes alternativas que podía ella tener.
Ahora bien nuestro país no se aleja mucho de esta realidad vivida en los Estados Unidos, pues a decir verdad dicho país fue de los primeros en donde se empezó a “tomar en cuenta” a la mujer. En cambio en nuestro país, de hecho, puedo decir que tiene un ideología de marginación total de la mujer, de que esta difícilmente puede ocupar cargos “importantes” y exclusivos de los hombres, y si los llega a ocupar los comentarios de desprecio y machistas de los hombres incluso (da pena decirlo) de mujeres, no se hacen esperar y comienzan por desmembrar a dicha mujer en el puesto “importante”, que mal estamos en este país, somos retrogradas y digo somos porque la gran mayoría somos parte de este machismo ideológico que traemos tan bien grabados en “nuestros genes”, en ”nuestras costumbres”, que es tan común que una mujer sea golpeada por su novio, su marido, su hermano…etc. Si es verdad que hay mujeres que ocupan puestos muy importantes pero que solo llegan a hacer porquerías en dicha posición, entonces los comentarios no se hacen esperar, que si las mujeres no sirven para ese puesto, que si eso paso por que una mujer lo dirigió, que si eso pasa porque una mujer está ocupando un puesto que le pertenece a los hombres, en fin comentarios tras comentarios, pero la gente no se da cuenta de que si la mujer tiene un puesto de mil, es como decir que es un arroz en un frijol y que si el arroz se equivoca en algo y 300 frijoles también se equivocan, es más fácil darse cuenta que el arroz se equivoco porque llama más ala tención, porque se está más pendiente de él que de los demás; y eso es algo que suele suceder en nuestro país día con día.

Poniéndonos y estando en el papel de mujer, vivir en esa época no es estar tan alejados de esta época actual, pues muchas de nosotras nos conformamos o nos alegramos de ir conquistando puestos que los hombre hace mucho tiempo ya había deleitado, presidido, por el hecho de que este mundo está regido por el patriarcado y se alimenta de la ideología de las mujeres de que el hombre es más que ellas, dándole siempre de los mejores puestos al hombre y denominando y apoderándose de las cosas en términos masculinos. Yo por mi parte pienso que definitivamente hombres y mujeres no somos iguales, pero en cuanto físico, en cuanto a necesidades, en cuanto a actitudes, en cuanto a habilidades, pero si somos iguales en cuanto a nuestras capacidades de reflexión, de pensamiento.

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