domingo, 11 de octubre de 2009

NECESIDAD DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA

SOBRE LA NECESIDAD DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA

Condorcet quiso dejar muy en claro la importancia de la instrucción pública para el beneficio del hombre, es por esto que dedico un último escrito (publicado en un periódico) para hablar sobre la instrucción pública.
Primero que nada nos habla acerca de la situación en la que se encontraban las personas a principios del siglo XV, que era una total ignorancia por parte de la población y una opresión cometida por el gobierno y el clero, entonces en ese mismo tiempo comenzaban a surgir ideas que vinculaban que la sabiduría con la libertad y ponían a la ignorancia como la causadora de la servidumbre.
Entonces se llegó al entendido de que no por afirmarse que las personas tengan bastantes conocimientos, son personas libres, pues la libertad e igualdad radica en que tanto los gobernantes como los ciudadanos posean bastantes saberes para lograr esa igualdad que no deje por arriba a uno, que no exista privilegiados, y eso se logra si ambas partes están instruidas y conocen sus derechos y obligaciones propias.
También es importante que los conocimientos que se adquieran concuerden con las necesidades y vayan a la par con las innovaciones, progresos, en las artes y los conocimientos generales. Para ello será necesario que los métodos de enseñanza sean muy exactos, acertados, de tal manera que el tiempo y atención sean suficientes para adquirir conocimientos más amplios a medida que se vayan haciendo necesarios.
La instrucción debe de mantenerse alejada de todo tipo de instituciones que se puede valer de ella para dominar y manipular la mente de la sociedad mediante prejuicios y creencias que frenan el desarrollo de la reflexión y razón. En cambio el poder al que quedara sometida la instrucción debía de hacerla servir a la distribución igualitaria y el progreso de la sabiduría.
En esto se contempla también al gobierno a quien se debe de mantener alejado del control de la educación, pues puede recaer en la dominación y manipulación para mantener dominados a la población.
Básicamente en esta lectura se habla acerca de lo que en los demás textos se vino recalcando, y me parece muy interesante que Condorcet lo recalque tanto, pues da a entender que esto es de verdadera importancia.

jueves, 8 de octubre de 2009

CINCO MEMORIAS SOBRE LA INSTRUCCIÒN PÙBLICA

CINCO MEMORIAS SOBRE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA.

Condorcet en 1790 publicó Cinco Memorias Sobre La Instrucción Pública, en donde hace referencia acerca de la importancia que tiene la enseñanza pública como auxiliar de los ciudadanos para aprender a deliberar con ellos mismos y con la sociedad.
Condorcet manifiesta que la escuela no tiene otro trabajo que enseñar a que cada uno sea su propio educador, de tal manera que sea capaz de ocupar su razón y se acostumbre a razonar lo que sucede a su alrededor y más allá de ese entorno. Para que la escuela sea generadora de seres pensantes y reflexivos es necesario que ella sea revolucionada y enfocada hacia nuevas metas y horizontes, lográndolo a través de proposiciones constitucionales y programas escolares.
Condorcet clasifica al aprendizaje en tres perspectivas, la primera se enfoca la adquisición de conocimientos elementales, entendiéndose con esto que el docente debe de dominar esos saberes para conocer al mundo y de esta manera instruir a los alumnos; en la segunda se habla de un aprendizaje de la sociedad ilustrada y los derechos humanos, esta es indispensable para la revisión razonada de los enunciados jurídicos; por último el aprendizaje del sentimiento de humanidad, recae en lo mencionado en la segunda pero de manera más profunda pues da hincapié a los derechos humanos. En si estas tres clasificaciones se complementan y nos dicen que el saber mínimo, elemental y humilde, contribuye a la concordia y emancipación generales.
Con la instrucción el autor busca que los hombres no se dejen llevar por lo que los demás dicen y proponen, sino que por el contrario, el desea fervientemente que se tenga criterio propio, reflexiones propias, puntos de vista que varíen del de los demás, enfocándose en las necesidades y conveniencias en conjunto y no solo individuales. Es por esto que asegura que el gobierno no debe ser quien decida qué tipo de leyes serán creadas, y que los ciudadanos sean capaces de entenderlas, sino que puedan modificarlas, corregirlas, pues la ley no debe ser la voluntad directa de un solo grupo, sino que debe ser el resultado de una reflexión sobre la propia necesidad dándole con ello un enfoque de humanidad a dichas leyes.
La instrucción no debe ser considerada como una relación cualquiera en lo que respecta a un conocimiento indeterminado, pues no todo conocimiento es liberador, sino que por el contrario hay conocimientos limitados que encierran al hombre en un estrecho espacio. Por ejemplo se puede poseer muchos conocimientos acerca de determinada religión, pero a la larga si nos regimos bajo estos conocimientos religiosos dichos saberes nos pueden limitar y no dejarnos vivir a plenitud diversas situaciones por obstaculizar nuestra razón.
Con ello Condorcet afirma que la instrucción no puede ser dogmatica, ni pertenecer a ningún extracto político o de cualquier otra índole que la limite y la manipule a su conveniencia, sino que la instrucción debe ser protegida (paradójicamente) por la ley y vigilada por la sociedad en conjunto, solo de esta manera se mantendrá alejada de los vicios y malos hábitos del antiguo régimen que la manipulaba.
Los ciudadanos deben entonces aprender a reflexionar para poder decidir en torno a cualquier situación de la que tengan conocimiento (saber de qué se trata, porque si no la decisión no tendrá fundamento), y se dice que esta decisión debe ser reflexiva porque se proporcionara en torno a la forma, naturaleza y consecuencias que atraigan.
Es entonces que concordamos que la libertad de la educación debe de basarse en dos exigencias, una es la epistemológica y real, en la que se destaca el orden razonado pues es preciso que un progreso voluntario y reflexivo del pensamiento prevenga el avance ciego y mecánico de las cosas y costumbres. Lo que se quiere decir es que antes de realizar alguna acción se debe de aclarar cualquier duda, para no avanzar sobre confusiones y dudas; la segunda exigencia es la jurídica, básicamente se habla de que al no ser posible enseñar todo a todos debe de enseñarse a juzgar basándose en los principios del juicio.
Ahora bien reconocemos que la educación nace de lo jurídico, porque en ella se encuentra la libertad pública, la cual es necesaria para el ejercicio de la soberanía y no la libertad privada, así decimos que la instrucción es una institución orgánica, fuerte y homogénea.
El autor también veía conveniente la existencia de no solo un sistema de educación, el público, sino que también aceptaba la existencia de la educación privada, entendiendo la necesidad de que existiera una competencia para la educación pública y de esta manera se estimulara para el mejoramiento y superación de su nivel.
La escuela la pensaba como un órgano liberadora de la opresión, de la ignorancia, del abuso, pues como generadora de seres reflexivos, emana a la sociedad ciudadanos capaces de controlarse, de tener moral, de saber sobre política, de poder razonar en torno a ello y a todo.


miércoles, 7 de octubre de 2009

LA PROPUESTA DE CONDORCET

EL PROYECTO DE EDUCACIÓN UNIVERSAL, LAÍCA Y GRATUITA EN LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
LA PROPUESTA DE CONDORCET

La Revolución Francesa fue un proceso social y político acaecido entre 1789 y 1799, cuyas principales consecuencias fueron el derrocamiento de Luis XVI (Borbón), la abolición de la monarquía en Francia y la proclamación de la I República. Las causas que generaron la Revolución fueron diversas y complejas, pero destacan la incapacidad de las clases gobernantes —nobleza, clero y burguesía— para hacer frente a los problemas de Estado, la indecisión de la monarquía, los excesivos impuestos que recaían sobre el campesinado, el empobrecimiento de los trabajadores, la agitación intelectual alentada por el Siglo de las Luces y el ejemplo de la guerra de la Independencia estadounidense.
Ahora bien, la Revolución tiene como deber ofrecer a los franceses la instrucción, pero de igual manera las nuevas instituciones adquieren la necesidad de contar con ciudadanos instruidos. Esto quiere decir que no solo basta con el triunfo de la Revolución y los beneficios que esta conlleva sino que es necesario preparar a los ciudadanos, a los hombres, de tal manera que puedan disfrutar de sus beneficios y conservarlos.
Entonces nos damos cuenta de que en la Revolución se mezclan dos metas sociales, una de ellas es avanzar la historia desde un punto nulo para instaurar la nueva Ciudad de la Nación y la otra es transformar a los hombres haciéndolos ciudadanos aptos a las demandas de las nuevas leyes e instituciones.
La Revolución como formadora de ciudadanos se basa en la educación, dirigiéndose a los corazones y a las pasiones orientándolas al bien común, pues solo con una educación regenerada y pública podrá lograrlo. Pero se hace una diferenciación entre la educación que se les debe dar a los adultos y a los jóvenes, pues los adultos se encuentran viciados por el antiguo régimen y se debe buscar la manera de que aprendan a vivir y gozar de los privilegios que dejaron la Revolución, para ello se cuenta con la educación; en cambio los jóvenes si pueden ser instruidos y educados al mismo tiempo pues su desarrollo coincide con la nueva era revolucionaria.
La educación bien puede ser vista desde la perspectiva pública en la cual entran en juego las festividades cívicas y las reuniones patrióticas y la otra perspectiva la educación nacional la cual se enfoca al sistema escolar y a los programas de enseñanza. Ambas perspectivas no se oponen sino por el contrario se complementan entre sí.
Precisamente para poder darle a la instrucción un carácter público se tenía que darle fin a la dominación de la iglesia, en lo que respecta a la enseñanza, y esto incluía a las escuelas propias de ella. Primero se ataco a la iglesia con la suspensión de los diezmos, los cuales mantenían en gran medida a la antigua red escolar (bajo dominio del clero), el juramento cívico propicio que los sacerdotes se apoderarán de la docencia, pues este juramento era exigido, la supresión de las congragaciones le quitó las escuelas e instituciones de segunda enseñanza al clero. Así sucesivamente hasta que casi no quedaba nada del antiguo sistema de instrucción.
También se hace referencia acerca de cómo debía ser el instructor de las escuelas en esta nueva forma de gobierno, y este precisamente debe de enseñar a leer y a escribir pero también debe participar de manera activa en las festividades cívicas, ocupar los libros o instrumentos necesarios para la óptima enseñanza; sumándole a esto que debía de encargarse de los adultos inculcándoles las fechas y conmemoraciones propias de la revolución.
Lo mencionado anteriormente fue debatido en distintas asambleas y en la prensa, en el club jacobino y en las sociedades populares.
A continuación me parece interesante rescatar la propuesta de Condorcet en cuanto a la educación pues él la concibe como el progreso de una democracia capaz de asegurar la felicidad y el desarrollo de los individuos, es decir, el bienestar y entendimiento de las necesidades como sociedad, de igual manera el progreso indefinido del espíritu humano a través del raciocinio y la reflexión. Es por ello que considera que la instrucción pública tiene como objetivo ofrecer a cada individuo la facilidad de desarrollar sus facultades naturales, de atender sus necesidades y de asegurar su bienestar, pero también de conocer y ejercer sus derechos, deberes y obligaciones.
En si su propuesta no es la de crear un sistema escolar regido bajo los ideales de la revolución, es decir que no se estanca en el simple entusiasmo revolucionario, sino que se enfoca en el desarrollo y progreso de los individuos. Se preocupa de asegurar los conocimientos elementales para todos, entendiéndose por esto que considera la igualdad para el aprovechamiento de la educación, pero sobre todo que él ve necesaria la enseñanza de estos conocimientos ampliando el sendero para todos los talentos favoreciendo así la formación de los individuos que formaran parte de las autoridades.
Concibe un pueblo instruido y unas autoridades instruidas, ambos conviviendo entendidos de las obligaciones de los unos y los otros, evitando con esto los posibles abusos y excesos (como el antiguo régimen) de las nuevas autoridades.
Condorcet dice que la escuela debe de basar las virtudes públicas en el espíritu crítico y jamás verse regida por cualquier institución que conlleve al adoctrinamiento ideológico. Y en ningún momento ve a la educación como obligatoria, pues asegura que las personas deben de reconocer la importancia de ella y con eso basta para que quieran mandar a sus hijos a la escuela.
También sostiene que la instrucción pública debe ser laica, pues como se menciona en el párrafo de arriba se debe de evitar a toda costa que se recaiga en el dogmatismo, y esto claro incluía a la religión, exponiendo él que era rigurosamente necesario separar de la moral los principios de cualquier religión particular.
El instructor de la escuela concebida por Condorcet es aquel que aparte de enseñar a leer y escribir, sino que también los instruye para sus futuras obligaciones y derechos como ciudadanos a través de la reflexión y de la crítica. Pero también tiene la obligación de dar una formación continua a los adultos impartiendo conferencias sobre la constitución y las leyes.
Como se puede apreciar la propuesta de Condorcet es muy interesante y no varía mucho en lo que se trataba en las asambleas, a diferencia de que él enfocaba más al desarrollo intelectual de los individuos para que estos fueran críticos y racionalistas, dejando en segundo término el patriotismo. También concuerda en la laicidad de la educación.